DESNUDO EL SER…
CAMINO DE HOJAS SECAS
HACIA LA LIBERTAD
Una gripe, sin más; sin etiqueta, sin test, ni pruebas, ni miedo… Solo un lejano temor aparece en los sueños.
En medio de la bruma sensorial, adormecida por ese bendito estado de atontamiento que ralentiza todo, formulé, como siempre hago, la pregunta a la enfermedad: ¿Qué vienes a mostrarme? ¿Qué necesito aprender?
Ya había visto algunos videos de las charlas de Sergi Torres, un joven maestro de la presencia, que me parecían sugerentes. Como estos días no podía hacer mucho más que sostener la vida cotidiana bajo mínimos, me dediqué a ponerme delante de esas imágenes y a dejar mansamente, que sus palabras me fueran calando como una lluvia primaveral.
Al quinto día ya me había preguntado si no me estaría “colgando” de lo que mostraba este hombre de apariencia afable que sonríe como un niño.
Entonces ocurrió que me encontré con su sitio web oficial. Entré a curiosear y en el menú apareció la palabra “audios”. Entro y veo una propuesta que se titula: “Miradas para la autoindagación”. Sigo entrando y aparece una “lista de reproducción de meditaciones”. El primer título es “Autoindagación: La Paz”.
Explico este recorrido para darme cuenta de cómo la Vida nos guía con magistral paciencia.
Comienza su voz y a los pocos ¿segundos, minutos? Aparece una emoción intensa de…No sabría nombrarla porque quizá es una mezcla inédita a la que no me interesa identificar. Entro en ella de lleno y ya no escucho la voz de Sergi que sin embargo sigue de fondo.
Esa emoción, como una ola, me lleva a una experiencia donde no reconozco el espacio ni el tiempo, pero sí sé que soy yo y es mi vida.
Simultáneamente reconozco mi Ser, de sublime hermosura y me fundo con Él. Desde ahí, veo todo el tinglado que he construido como una enorme fortaleza con murallas y defensas, para “proteger” ¿qué?
Retrocedo al momento del nacimiento y puedo sentir que “algo” amenaza mi existencia.
En esa primera contracción, hay un movimiento de repliegue y a la vez un impulso a luchar por estar en el mundo ¡Cuanta lucha a lo largo de toda mi vida!
Veo que uno de los rasgos de mi personalidad que reconozco claramente es el de ser una “mujer luchadora”. Sí ¡Cuánto fuego, cuanta energía desplegada en sostener y defender el castillo!
Y me doy cuenta de que mi Ser no tiene principio ni fin, no cabe, ni necesita semejante construcción para existir. Porque es una manifestación de la Unidad, del tejido infinito de la Vida, eso sí, con algunas peculiaridades que reconozco como mías.
¡Qué descanso! Mis lágrimas siguen brotando, pero ahora, con una cualidad serena, feliz.
La imagen es como haber construido toda una fortaleza infranqueable para proteger a una nube infinita e invisible que está dentro, fuera, rodeando y mucho más allá de toda esa construcción. Me río… ¿Cómo es posible, Carmela?
Y veo a Carmela en su vida y siento la ternura que desde mi Ser recién encontrado, brota como una ola de agradecimiento y respeto. Lo hiciste para proteger la existencia.
También se muestra cómo, entre las rendijas del castillo, por las ventanas, desde las almenas, sale sin poder contenerse, la alegría, la sonrisa, la bondad, la luz, la generosidad, la creatividad, la inteligencia, la forma de disfrutar de todo, de esta Carmela humana.
En medio de aquel ejército en pie, aparece una niña con toda su inocencia y curiosidad, con ganas de vivir hasta el final, con la confianza de estar protegida y a salvo, jugando entre las armas, sin saber para qué sirven.
Todo ese camino, que desde aquí parece tan largo, quizá era necesario recorrerlo. Quizá si no te hubieras atrevido, nunca habrías llegado hasta este momento. Si no lo hubieras caminado paso a paso, con honestidad y persistencia, sin dejarte desanimar por los obstáculos, fiándote de la intuición, a veces a ciegas, pero siguiendo, siguiendo, sin saber nada, entregada a una búsqueda, sin ver el final, a un aprendizaje interminable…Si no lo hubieras hecho, quizá hoy no habrías podido tener este encuentro con el Ser que eres.
Y aquí la búsqueda termina, la lucha no tiene sentido, la fortaleza se ha disuelto, el ejército ha desaparecido…
Envuelta en los brazos de la Vida, así fundida en la Unidad, contemplo este momento sublime sin palabras. Silencio…Paz.
Gracias, Sergi.
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