Lo que estamos presenciando en Gaza nos conmociona.
El odio, el juicio, la crítica y la condena que lanzamos
contra los perpetradores no cambia nada. Solo genera más de lo mismo.
¿Qué necesitamos Ver que no estamos viendo?
El Amor, esa energía que mueve el Universo y que constituye
nuestra esencia, ha sido ignorado y olvidado.
Por otra parte, Netanyahu y su entorno son actores de
este teatro en el que nos movemos. Están representando su papel. Enajenados. Inconscientes.
Ignorantes de su naturaleza humana.
¿Cuál es el mensaje que nos trae esta situación?
“¡Despierta! ¿Hasta dónde vas a soportar la barbarie?
¿Cuánto de ti está representándose ante tus ojos?
Tienes un poder infinito en ti. El Poder del Amor.
Acéptalo y ejércelo ahora, tanto hacia dentro como hacia fuera. Allí donde el
Amor es ignorado, es donde más se necesita recordarlo.”
Miremos primero qué “zonas de conflicto” quedan en
nuestro interior que necesitan Amor ¿Cuántas veces asesinamos nuestra propia naturaleza en aras
de “lo que se espera de mí, lo que temo perder, lo que me dicta el entorno”?
¿En qué tumba descansa la niña, el niño, que fuimos? ¿Qué oscuridades mías no
dejo salir por miedo al juicio, a la crítica y a la condena exterior? ¿Cuánto
queda de resentimiento, animadversión o desconfianza hacia otras personas?
Sí, hay tarea de honestidad en nuestro patio. Pero eso no
nos conmueve tanto. Ya iremos haciendo poco a poco…
Sin embargo, el tener este escenario tan presente nos
apremia a espabilar, porque no hay mucho más tiempo si no queremos perpetuar la
desgracia en nuestro mundo.
La buena noticia es que hay un atajo. Acorta el proceso,
pero supone renunciar a nuestra complacencia y comodidad, cambiar hábitos, decirnos la verdad.
Supone olvidar “nuestras razones”, esas que sostienen
nuestra “superioridad moral” respecto a otros.
El atajo consiste en soltar nuestro habito de juzgar y
condenar, reemplazándolo por el de expresar el Amor que somos. O más bien,
dejar que el Amor se exprese a través de nuestra forma.
Pero… ¿Cómo?
Hay muchas fórmulas. Con nuestras propias palabras.
Reconociendo “lo que es”. Con humildad y apertura.
La sabiduría ancestral procedente de Hawái nos ha dejado
el O´OPONOPONO, que consiste en tomar la responsabilidad que nos corresponde en
un conflicto que nos afecta, sea interno o externo. Se hace de una forma
sencilla, recitando en el interior unas frases sentidas de verdad, una y otra
vez, como un mantra.
“Lo siento.
Por favor, perdóname.
Gracias.
Te amo.”
Se hace enfocando el conflicto y las personas
involucradas. Teniéndolas presentes y dirigiendo las frases a esas personas y
situaciones. La vibración es lo que se transmite y llega.
Por ejemplo: (Y sé que este ejemplo nos va a suponer un
reto)
A Netanyahu:
Lo siento (Te he juzgado y condenado)
Por favor, perdóname (Perdóname, Amor/Divinidad, por
adjudicarme competencias inadecuadas. Limpia en mí todo lo que está
contribuyendo a que aparezca este problema)
Gracias (Por darme la oportunidad de mirar en mi interior
lo que no está alineado con el Amor y volver a Él)
No puedo terminar esta reflexión sin inclinarme ante los
miles de seres humanos que están sufriendo en Gaza, víctimas del sinsentido y
del olvido del Amor.
Y también hacia todas ellas:
Lo siento (Siento profundamente la barbarie que estás sufriendo)
Por favor, perdóname (Y abre mi corazón, Amor/Divinidad,
para acogerte en mi regazo con ternura)
Gracias (Por tu inocencia y por tu testimonio vivo)
Te amo (El Amor es el mismo en ti y en mi. Honro el
Misterio)
Quizá, la decisión de "no echar más leña al fuego", sea el primer paso. Quizá hayamos comprendido el mensaje. Quizá hayamos podido encontrar paz en nuestro interior...
Quizá sea el momento de pasar a la acción. Podemos hacer algo.
La propuesta es revolucionaria. Lo sé. Pero es la única que, siendo honesta conmigo misma, veo posible. Se necesitan muchos corazones latiendo al unísono para llegar tan lejos.
Generemos un tsunami de Amor que inunde Gaza, tanto a las víctimas como a los perpetradores. Una ola de tal magnitud que nadie pueda resistirse al Amor, aunque no lo entiendan.
Al final, esto no es cuestión de “entender” sino de Ser. Ser Humano.
¿Podremos ser?
Ojalá, este tsunami de Amor llegue a esa costa que ha sido y es, su hogar, recordando algo muy simple y hermoso: Que es el Amor lo que nos iguala y nos une.
No hay comentarios:
Publicar un comentario