domingo, 21 de abril de 2019

UN ANTIGUO SUEÑO



Un deseo largamente nutrido, cuidado, imaginado, incluso temido ¡Una auto-caravana!

En todas las épocas de mi vida he fantaseado con el hecho de tener una, aunque  para diferentes utilidades; la más loca de ellas fue  planear con mi amigo Alfredo un viaje por el mundo transportando “El Guernica” de Picasso para acabar con las guerras.

El tiempo pasó y aquel deseo antiguo empezó a tomar posiciones en mi mente; bien situado, aunque discretamente oculto, tuvo su oportunidad cuando pensé que tenía que vender mi casa
Fue entonces cuando, como un inesperado relámpago, aquel deseo antiguo saltó a la primera línea y su luz abrió una posibilidad real y atractiva para mí: comprarme una auto-caravana y dedicarme a viajar durante un tiempo.

“¡Uf!”, pensó el deseo aliviado, “si me descuido me quedo en el baúl de los incumplidos, ya tenemos una edad y es ahora o nunca”.

De pronto la incertidumbre del momento que estaba viviendo, se esfumó para dar paso a un proyecto ilusionante, posible y seductor.

Sin embargo, aún no era su tiempo; antes debían ocurrir algunos acontecimientos que el destino tenía preparados y que retardaron algunos años más la materialización del antiguo deseo.

Paso a paso, he ido avanzando entre rostros incrédulos, asustados, admirados, indiferentes y despectivos. Cada vez que alguien me decía algo como:”¡Qué valiente eres!” Venían a mi mente toda clase de peligros y desgracias posibles si finalmente me atrevía y acababa montada en uno de esos camiones-casa.

Hoy, cuando me he despertado en Cabo de Gata y he mirado por la ventanita de la Tessoro, así se llama, he podido ver con asombro el mismo paisaje que vino a mi imaginación en aquel chispazo inesperado hace 4 años.

Entonces he comprendido que aquel antiguo deseo había ganado su lugar en mi vida y que, tras una larga metamorfosis, se había convertido en una realidad.

Este viaje significa el cierre de un ciclo y el inicio de una nueva etapa. Pero además, intuyo que me va a proporcionar jugosos aprendizajes y un conocimiento privilegiado de Carmela fuera de su cómodo entorno habitual. Por eso el viaje interior y el exterior se irán entrelazando inevitablemente.

Me gustaría compartirlo con todas las personas que me quieran acompañar. 

¡Nos vamos!

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