en el tronco
milenario
de aquel olivo.
Tanta alegría
esparcida por la vega,
junto al río.
Tanta emoción
elevada día a día
hacia las cumbres
blanqueadas,
tantos pensamientos
navegando
por este mar amigo…
Y ahora, todo ese
tiempo tan mío,
aquí se queda.
Una vez más,
desgranando la
vida.
¿Qué otra cosa se
puede hacer con ella?

No hay comentarios:
Publicar un comentario