jueves, 18 de enero de 2018

BENDITA INCERTIDUMBRE

Movimiento y cambio son dos parámetros que acompañan la vida en este planeta. La materia viva que constituye el mundo sensible, es cambiante por naturaleza.

Todo esto lo sabemos en teoría, pero en la práctica no es fácil de vivir. Los seres humanos tenemos una necesidad básica que es la seguridad ¿Cómo podemos conjugar esa necesidad de sentirnos seguros con la inevitable incertidumbre ante los acontecimientos de la vida?

Nada permanece, dicen los sabios. Por eso aconsejan practicar el desapego. Y aquí una vez más chocamos con nuestras dificultades, ya que "el tener algo" nos consuela de esa ancestral sensación de vacío e indefensión. 

Estamos viviendo un momento especialmente interesante en cuanto a la comprensión de esta dificultad.
En lo personal, en lo social, en lo económico, vivimos la incertidumbre en su máxima expresión. Nada es predecible…

Ante esta situación tenemos diferentes opciones. Lo primero que surge es el miedo ante lo desconocido que está por venir, que como todos los miedos tiene su raíz en el miedo a desaparecer, a perder nuestra identidad.

Si queremos profundizar un poco más nos enfrentaremos a “nuestra identidad”. De qué está hecha?

Podemos encontrarnos con una imagen fabricada a partir de una educación más o menos restrictiva, unos reflejos que nos vienen del exterior, incluso una posición social, intelectual, económica, que marca nuestro rango en el entorno ¿Eso es lo que soy? Nos preguntamos decepcionados.

Sigamos avanzando...Respiremos, habitemos nuestro cuerpo, abramos nuestra mente y viajemos hacia ese espacio infinito en el que gira nuestro pequeño planeta...Y aquí el horizonte se amplía más y más, sin límite

Yo soy algo más…algo que no puedo nombrar pero que siento dentro de mí, algo que…sí, trasciende este cuerpo físico y visible.

Desde aquí estoy mucho más lejos de los pequeños miedos sobre qué pasará mañana. 

¿Un Ser infinito ante un campo ilimitado de posibilidades?

Ahora respiro el aire puro de la confianza en la vida que me sustenta. 
Sé que puedo elegir cómo enfrentar la incertidumbre.

Aquí y ahora vivo mi presencia en toda su dimensión y doy gracias por esa cualidad de misterio y sorpresa ante la vida. 

Una felicidad profunda y silenciosa me invade y la alegría de estar viva se expresa en mi danza. 

¡Bendita incertidumbre que hoy me ha permitido romper la coraza del miedo!

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