No seré yo
quien corte esta flor
Quién se atreverá
a romper la magia
de su presencia intacta?
De pronto aparece
¡Sorpresa!
en un recodo del bosque
tras una piedra de musgo
ahí está ella.
Sus pétalos fucsia
a modo de nido
acogen a insectos
que buscan cobijo.
El tallo erguido
muestra su elegancia
señora del bosque
alta la mirada.
No seré yo
quien corte esta flor
Que cuando la veo
me siento a su lado
y escucho en silencio
su secreto mejor guardado.
Y ella me dice:
sólo sé tu misma
sin pretender nada,
tu belleza entonces
saldrá inmaculada.
Cuando vuelva al bosque
quizá se haya ido
que esta bella dama
marcha cuando quiere
sin ruido...
Aunque dure poco
su vida callada
y sin avisar
al cabo abandone
el bosque su color,
no seré yo quien
corte esta flor.

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