miércoles, 3 de enero de 2018

LA TRADICIÓN DE LOS REYES MAGOS


Dice María Moliner en su diccionario que "tradición" es el paso de unas generaciones a otras, a través de la vida, de noticias, costumbres y creaciones artísticas colectivas.
En la tradición cristiana, Mateo es el único evangelista que da noticia de estos "magos" misteriosos que sabiendo, porque eran sobre todo sabios, que algo importante iba a pasar, localizaron una estrella y la siguieron hasta llegar donde había nacido Jesús. 
Eran sabios, magos y estudiosos de las estrellas. Y además, venían de Oriente; es decir de un lugar lejano y desconocido. Todos los ingredientes de esta historia están envueltos en la magia y el misterio necesarios para mantener y aumentar la fábula a lo largo de los siglos. 
Lo de "reyes" se añadió después, viendo las representaciones pictóricas en las que aparecían con ricos ropajes y portando los maravillosos presentes que ofrecieron al niño, como son el oro (por ser el metal más noble digno del rey de reyes), el incienso (por ser el aroma que nos conecta con Dios) y la mirra (ya que es una resina que se empleaba para embalsamar a los muertos y así recordar a Jesús que por ser hombre tendría que morir) El aspecto, el número, las edades y los nombres, fueron inventados posteriormente.
El caso es que el pueblo recogió esta tradición con entusiasmo y extendió la idea de hacer regalos a los niños de forma mágica y misteriosa cada noche del 6 de enero, fecha en la que, según la misma tradición cristiana, tuvo lugar la manifestación de Jesús ante el mundo (Epifanía)
Así ha llegado hasta nosotros, gracias al impacto de la experiencia que todos y cada uno de los padres y madres tuvieron cuando eran niños. 
Es muy emocionante ver las caritas de los peques cuando en la familia se cuenta la historia, se hacen los preparativos y por la mañana...¡Magia potagia, ahí están los regalos!
Desde mi sentir como madre y abuela y desde mi punto de vista como maestra y pedagoga, es muy interesante para las niñas y niños de 2018, que saben ya tantas cosas, el poder vivir un momento mágico, inexplicable y fantástico que comparten con toda la familia. 
No es un engaño, como denuncian algunos pos-modernos, es la transmisión de la confianza en la vida, en la magia de la fe, en la inexplicable certeza de que los sueños se cumplen. Y ese es uno de los aprendizajes más importantes y útiles de la vida.
Es tan fuerte la experiencia que no podemos privarnos ni privar a nuestros niños de vivirla. 
Por eso, hoy quiero hacer desde aquí un pequeño homenaje a las abuelas y abuelos, a las madres y padres y a todas las familias que mantienen esta tradición viva. Deseo de todo corazón que ningún abuelo y ninguna abuela se quede privada de vivir este momento con sus hijos y sus nietos. Tiene todo el derecho, por haber formado parte activa en esa preciosa cadena de amor que ha traído hasta nuestros niños y niñas, la magia de los Reyes Magos. 

2 comentarios:

  1. Gracias por mantener viva esa simbología tan repleta de magia, amor y sueños que representa la verdadera esencia de los Reyes Magos.

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  2. Sí, nos conecta fácilmente con nuestra niña interna...

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